- Y yo no te perdono que hayas venido tan tarde a comer -interrumpio lord Henry, poniendole la mano en el hombro y sonriendo-. Venid, sentemonos; veamos de lo que es capaz el nuevo cocinero y luego nos contaras todo el detalle.
-¡Oh! no hay mucho que contar -exclamo Dorian, mientras los tres tomaban asiento alrededor de la mesa-. He aqui simplemente lo ocurrido: anoche, cuando nos separamos, Harry, fui a vestirme, comi en ese pequieño restaurante italiano de la calle de Rupert, al que me llevaste una vez, y a las ocho me dirigi al teatro. Sibil representaba Rosalinda. Naturalmente, la mise en scene era espantosa, y Orlando, absurdo. ¡Pero Sibil! ¡Si la hubieses visto! Cuando entro vestida de muchacho, era maravillosa. Llevaba un jubon de terciopelo negro, con mangas canela, calzas color pardo, un birrete verde con una pluma de halcon prendida por un broche, y una capita de capucha forrada de rojo mate. Nunca me habia parecido tan deliciosa. Tenia toda la gracias delicada de esa figulina de Tanagra que tienes en tu estudio, Basil. Sus cabellos se ensortijaban alrededor de su rostro, como hojas oscuras en torno de una rosa palida. En cuanto a su trabajo...Bueno, ya la vereis esta noche. Ha nacido artista; simplemente. Sentado en el palco mugriento, la miraba como hechizado. Olvide que estaba en Londres y en el siglo XIX. Me sentia lejos, con ella, en un bosque nunca contemplado por ojos humanos. Al terminar la representacion, pase al escenario y hable con ella. Estando sentados, uno al lado del otro, vi de pronto pasar por sus ojos una mirada que no habia visto hasta entonces. Mis labios se tendieron hacia ella. Nos besamos. No puedo describiros lo que experimente en aquel momento. Me parecio como si toda mi vida hubiese quedado reducida a un instante de gozo perfecto. Ella temblaba de pies a cabeza, y oscilaba como un blanco narciso. Luego, dejandose caer de rodillas, se puso a besar mis manos.
[...]
¿Verdad que he hecho bien, Basil, en ir a buscar mi amor a la poesia y encontrar mi mujer en obras de shakespeare? Labios que Shakespeare enseño a hablar susurrando en mi oido su secreto. He tenido, alrededor de mi cuello, los brazos de Rosalinda, y he besado la boca de Julieta.
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Hoy 23 de mayo del 2010 y todos los dias, me propongo cruzar todas las barreras e ir hacia ti, asi, tan simple como pareciese, como si tan solo fuera una sola puerta a la que hay que abrir para ver tus ojos y respirar un dia mas, cruzar todo lo que se venga encima para un conseguir tan solo un minuto frente a ti y luego que me caigan todos los males del mundo si asi fuese el trato.
Deseo tanto llenarme de tu amor una vez mas

