" Cuando vuelvo a una carta como la que sigue, cuando compruebo una vez mas la ingenua alegría y la tremenda firmeza, la casi irresponsable elegancia y esa suerte de descarado optimismo basado en un amor total por la vida, cuando veo que Fernanda Maria vuelve a despertarse alegre una mañana, en otro pais, en otro mundo, ante un nuevo y distinto problema, cuando la imagino sentada escribiéndome como si nada hubiera pasado, nada le hubiera pasado, como si realmente no estuviera experimentado la mas mínima angustia, el mas mínimo dolor, y como si jamas hubiera recibido amenaza de muerte alguna, aun quiero correr hacia ella para cuidarla y mimarla, para quererla y protegerla como nunca he podido hacerlo, salvo por carta, claro, pero dios sabe que por correo yo parezco haber sido mejor.."
Amigdalitis de tarzan
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