Uno de los invitados paso el dato, aviso que la nordica era de armas tomar y entonces los hombres uniformados de elegancia e interes comun, recogieron vasos de whisky de los azafates adivinadores de tus deseos y se lanzaron a mirar, felices, compradores y descarados, hasta que la sueca le dio asco y dejo de hablar de natacion y atletismo y giro sobre la lagunita, les dio la espalda, tambien estaba buena por ahi, y se puso a jugar con los peces para no ver a esa tanda de imbeciles y a esas mujeres como papagayos de luto. Muy bruta la sueca: no entendia que las señoras estaban eleganticimas y muy bien maquilladas y que, en realidad, ahi el unico bicho raro era ella: ¡ como era posible! , ¡que descaro! ¡ presentarse asi a un coctel!, es que la chica vive aqui, hija, es una muchacha, ¡aunque viva en el polo norte esta en la obligacion de quitarse ese pantalon y esa camisa que debe apestar!.. <¡hermosisima obligacio!
La sueca volteo a mirar que pasaba, no entiendò nada la pobre, miro a Juan Lucas, fue la primera ves que se miraron, el con el rabillo del ojo y bebiendo un trago gordo de whisky, luego dejo el vaso en un espacio de aire que se transformo en azafate y le clavo los ojos con esa manera suya de mirar sin que nadie se diera cuenta.."
Un mundo para julius
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